¿Has comprado un olivo in vitro y no sabes cómo trasplantarlo correctamente?
En esta guía te explicamos paso a paso cómo hacerlo para que tu planta crezca sana, fuerte y se convierta en una pieza decorativa única o incluso en un precioso bonsái.
Tabla de contenidos
- 1. Prepara el Recipiente y el Sustrato
- 2. Mezcla y Asienta la Tierra
- 3. Realiza el Trasplante
- 4. Crea un Mini Invernadero
- 5. Ventilación Progresiva
1. Prepara el Recipiente y el Sustrato
Lo primero que necesitas es un recipiente transparente, ya sea de plástico o de cristal. La transparencia permite que llegue más luz a las raíces, algo importante en esta etapa inicial.
A continuación, añade sustrato vegetal, tierra de maceta o algún tipo de tierra orgánica.
Agrega un poco de agua, solo lo suficiente para humedecer el sustrato—¡no lo encharques!

2. Mezcla y Asienta la Tierra
Remueve bien el sustrato con el agua para que quede una mezcla homogénea, sin compactarla demasiado.

3. Realiza el Trasplante
Haz un hueco en el centro del sustrato.
Con mucho cuidado, extrae el olivo del frasco original, procurando no tirar del tallo para evitar romperlo. Lo ideal es sacar la planta entera con sus raíces.
Colócala en el hueco, asegurándote de que quede firme pero no apretado.


4. Crea un Mini Invernadero
Dado que se trata de un olivo in vitro, necesita aclimatarse al ambiente exterior. Para ello, cubre el recipiente con film transparente de cocina durante una semana. Esto crea un ambiente húmedo y protegido para facilitar la transición.

5. Ventilación Progresiva
Pasada una semana, comienza a perforar pequeños agujeros en el film para que la humedad se vaya regulando poco a poco.
Empieza con dos agujeros y añade dos más cada día hasta llegar a unos diez agujeros en total.

🔍 Observa tu planta:
- Si notas que comienza a secarse, es señal de que la transición fue demasiado rápida.
- En ese caso, reemplaza el film por uno nuevo sin agujeros y vuelve a intentarlo más lentamente.
✅ Consejos Finales
- Evita la luz solar directa durante los primeros días.
- Mantén el sustrato siempre ligeramente húmedo.
- Sé paciente: el proceso de adaptación puede variar según el entorno.